Por Silvia Estrems.
En francés « le
cordonnier est le plus mal chaussé », en inglés algo como « shoemaker’s
son always goes barefoot ».
Seguro que tenemos todos en mente situaciones
que ilustran este proverbio: un mecánico que circula con un coche que necesita
reparaciones, un consejero de relaciones familiares a punto de romper las suyas,
un experto en negociaciones que se olvida de preparar la suyas, un médico que
no detecta la enfermedad de su hijo, etc.
La pregunta es: ¿por qué suele ocurrir?
Intentamos dar una respuesta con la metodologíade los mundos.
Tenemos una situación actual clara con problemas en casa (coche averiado,
crisis familiar, negociación compleja), sabemos cuál seria el mundo deseado
(coche reparado, situación familiar resuelta, negociación ganada) y tenemos en
nuestra mano una parte de las pasarelas:
conocemos los gestos que permiten pasar al mundo deseado, incluso podríamos
llegar a ser el facilitador. Entonces
¿Qué sucede?
Nos falta una parte importante de las
pasarelas: el sentido de la acción (el que nos proporciona las ganas de
actuar).
Si observamos los ejemplos, es evidente que el
médico no quiere ver su hijo enfermo. ¿Qué puede haber ocurrido con el experto
en negociación? Seguramente no tenía claro qué resultado esperaba de esta
negociación o quizás en el fondo no quería un resultado positivo de la misma.
El porqué y el cómo actuamos son el reflejo de
aquello que tenemos ganas de hacer.
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